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martes, 17 de mayo de 2016

DEFECA EN EL ESCRITORIO DE SU JEFE: "VALIÓ LA PENA"


Mírala bien, por que es la cara del putoamismo. Esta neoyorquina de nombre desconocido ha pasado a la prensa y, seguramente, a los anales (nunca mejor dicho) de la historia en su casa y de su antiguo lugar de trabajo, un recuerdo que, por lo menos a su jefe, le costará olvidar.

Esta buena mujer tuvo la fortuna de que le tocasen tres millones de dólares en la lotería, suficiente para despedirse del trabajo de oficinista al que acudía a diario y vivir la vida padre el resto de sus días. Bonito y sencillo ¿verdad?, pues a ella no le pareció suficiente, quería despedirse a lo grande, y vaya si lo hizo. Se hinchó a comida mexicana durante todo el fin de semana para llegar el lunes a primerísima hora para sentarse encima del escritorio de su jefe y plantarle un pino de lo más bonito en honor al gran trato que le dio durante los años que pasó bajo sus órdenes.

Estas fueron las palabras del jefe: “Sabía que algo estaba mal cuando volví del almuerzo y vi la puerta de mi oficina cerrada, abrí la puerta despacio y descubrí a la empleada con los pantalones bajos como si fuese un hipopótamo defecando masivamente sobre mi escritorio. Al instante se dio vuelta y me miró fijo a los ojos”

A esto, la puta ama del barrio contestó, al ser detenida: “Valió la pena, El viernes cuando me di cuenta que había ganado la lotería supe esto era lo primero que iba a hacer. Comí una gran cantidad de comida mexicana y me aguanté las ganas de ir al baño toda la semana, en un momento pensé que iba a explotar. Vengo aguantando toda su mierda desde hace años, era momento que ahora aguante la mía"

Así es como se lleva acabo el deseo que todos hemos tenido alguna vez, el de devolverle al jefazo toda su mierda, aunque esta vez fuera de una forma literal. A la mujer le cayó un multazo que seguro no le costaría pagar para salir de la cárcel. 

FUENTE DE LA NOTICIA: http://www.diarioregistrado.com/mundo-bizarro/defeco-en-el-escritorio-de-su-jefe-tras-ganar-3-millones-en-la-loteria_a5720d70b0474f7b7151418ad

miércoles, 24 de diciembre de 2014

E.A Poe y Eliza Clemm: escándalo y Amor



Edgar Allan Poe pasó a la historia como un escritor genial, pero atormentado por sus propios fantasmas. Prueba de ello es la tristeza que se denota en este grabado. Pero una de las razones, sino la única  razón de este tormento es el vacío que le dejó su mujer Eliza Clemm, con la que mantuvo una escandalosa aunque emocionante relación.

Eliza Clemm nació en el 1822. Aunque tenía el nombre de una hermana que murió diez días antes de su nacimiento, su nombre real era Virginia Poe y prima Hermana del escritor, al que conoció en 1829, cuando ella sólo tenía 7 años y él 20. Hacía de intermediaria o mensajera entre su joven primo y una vecina de la que se enamoró de forma platónica hasta que tuvo que abandonar la casa donde vivían en Baltimore .A partir de ahí, Poe empezó a gestar la idea de casarse con su joven prima.

Este hecho se produjo en 1835. Poe tenía 27 años y ella sólo 13, algo que, añadido al hecho de ser primos, aumentaba el escándalo  en torno a esta relación.

Ya como marido y mujer, el Escritor llamaba a su esposa "Sissy", diminutivo de "Sister" que significa hermana en español. Otro hecho sorprendente es que Edgar (ya hay confianza para llamarle por su nombre de pila) no dejó que su mujer que entrase en su cuarto en los tres primeros años de matrimonio, hasta que cumplió los 16, ya que no le llamaba la atención el sexo, incluso llegándole a producir rechazo. Poe trataba y quería a su mujer como una hermana.

Aún así, la corriente pareja (nótese la ironía) fue muy feliz. Él amaba la ternura de Eliza y ella le tenía idolatrado, incluso se atrevió a escribirle un poema a su marido por San Valentín. Todo esto cambió cuando Eliza dio los primeros síntomas de tuberculosis.

La enfermedad avanzaba y los medios se hicieron eco. Periódicos como el "Saturday Evening Post" o el mismísimo "Boston Herald" quisieron apoyar al futuro viudo en este trance pero, poco a poco, se fueron filtrando detalles del estado de la joven llegando a afirmar que "Tiene los ojos violáceos, y la piel tan roja como la de un demonio".

El amor de Eliza hacia "Eddy" como ella le llamaba, era tal que en su lecho de muerte le hizo prometer a su madre (la tía de Poe) y una amiga suya que le cuidarían siempre. 

Eliza Clemm, la Prima y esposa de E.A. Poe, murió el 1847, a la edad de 18 años

Cosas de la vida, El novelista se negó a ver el cadáver de su mujer, pero conservó y observó una y otra vez el único retrato que se conserva de la joven y que el autor realizó con el cadáver como modelo.


A partir de ahí, Poe no volvió a ser el mismo: Se volvió un lunático casi catatónico y depresivo y murió siendo un adicto a la morfina y el alcohol. Sus restos fueron enterrados en un cementerio distinto a los de su querida esposa, cosa que arreglarían sus lectores. En un artículo del "Boston Herald" se explicaba que los restos de Eliza iban a ser desenterrados y desechados ya que nadie los reclamaba (Poe, el único familiar de la fallecida, había muerto años atrás). Ante esto, los lectores del periódico y aficionados a las novelas del amante esposo, reunieron fondos para poder comprar una urna de oro y plata, donde introdujeron los restos de su mujer y reunieron a la pareja en la tumba del novelista casi 20 años después de su separación, donde descansan en la actualidad.

Ni los lazos de sangre, ni la gran diferencia de edad importó para Edgar Allan Poe y su mujer, Eliza, cuya falta hizo morir de pena a la mejor pluma del siglo XIX.  ¿Quieren emoción, escándalo y mucho amor? Lea cómo el fantasma de la tristeza puede llevar a un hombre a la muerte...